La decoración florar del enlace termina convirtiéndose siempre en algo peliagudo; las flores aportan frescura y alegría en cualquier espacio, pero no es tarea sencilla escoger aquellas que se adapten mejor al pantone y estilo de la decoración de la boda. Hay que reconocer que las flores pueden encarecer bastante el presupuesto que se tiene pensado, pero si escogemos bien y nos adaptamos a flores de “temporada”, acertaremos seguro y conseguiremos disminuir la partida destinada a la decoración floral. ¡Tomad nota!

Compara en diferentes sitios hasta encontrar lo que te parezca razonable. No es necesario invertir mucho dinero en flores caras para obtener un resultado elegante, de buen gusto y original. Recuerda que menos es más, siempre. La armonía y el estilo puede conseguirse con elementos decorativos más sencillos.

Gerbera. Una de las más conocidas y utilizadas. Proviene de África del Sur; varía mucho en forma, tamaño y colores: blanco, amarillo, naranja, rojo, rosa… Su centro puede ser negro y en muchas ocasiones la propia flor alberga pétalos en diferentes tonos. Son muy alegres, coloridas y perfectas para una boda de día.

Crisantemo. De origen Asiático, se caracteriza por su resistencia y fortaleza, su gran surtido de colores y formas la convierten en ideal para combinar con otras o incluso para recipientes originales para centros de mesa.

 

 

 

Margaritas y Girasoles.  No son muy comunes para la decoración de ceremonias. Puedes encontrar distintos tipos de margaritas como la manzanilla o la camomila. En cuanto a los Girasoles si tu boda va a ser hippie y desenfadada, estas son tus flores. Aportarán frescura y un estilo campestre muy original, además, son muy económicas.

Tulipán.  Se caracteriza por una amplia gama de colores. Se utiliza principalmente para el ramo de novia por su elegancia; lucen espectaculares, sobre todo, en bodas de invierno que se celebren de tarde-noche, ya que son bastante resistentes al clima y quedan fabulosos con cualquier estilo de novia. Son ideales para las novias soñadoras.

Lisianthus. También de origen oriental, hoy en día es una de las flores de boda más utilizadas sobretodo para los centros de mesa. Sus flores se caracterizan por tener forma de campana. Es una flor exótica y muy adecuada para la celebración de la boda, podéis encontrarla en morado, blanco y rosa.

Paniculata. Nuestra favorita, mide entre 90 y 120 cm, compuesta por una abundante cantidad de ramilletes que destacan por ser muy finos, frágiles y sencillos de partir. Tiene aspecto de copo de nieve. Habitualmente es de color blanco, pero la puedes encontrar también en tonos rosas, malvas o azules. Se la conoce también como “velo de novia“, es muy adecuada para decorar centros de mesa o incluirlas como complemento de otras flores en el ramo. A simple vista parece una florecilla un tanto insulsa, por su sencillez, pero al incluir muchas juntas, el resultado es maravilloso, además de elegante.

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